miércoles, 24 de mayo de 2017

Aquella vez y allá cuando solía...




                                                                               Juan Cunha

I / A mi espalda


El que fui vuelve llorando, y no hay manera
De aplacar su pena sola.
El que fui viene llorando: es sólo un niño
Que no puede con la tarde.


Le diría que se vaya,
Que ya no tengo más aquellas láminas
Con paisajes, donde una luz de atardecer duraba;
Donde pasaba un ángel con un aro.


Mas no tengo valor para volverme.
Él me toca en el hombro, y se detiene
Alelado: no comprende; y llora aún más.
Cómo arreglarme un rostro yo para enfrentarlo.


Y se queda. Y reincide. Y calla luego.
(La luz, final, vacila; sale la brisa; algo tiembla)
Cuando no es más que un niño desvalido
Y solo, que no puede con la tarde.

(de Niño solo, 1956)

II

-Madre: yo tenía poncho;
Golilla, y ancho sombrero.


-Y tenía botas altas.
Y tus espuelas de fierro.


-Y tenía un caballo blanco
Con los cuatro cascos negros.


-Partías, con la mañana;
Con la tarde, tu regreso.


-Te dije adiós. Era el alba.
-Hijo. Y es noche. Y no has vuelto.


(de Cancionero de pena y luna)


III


Daba la tarde su sonancia tarda
O un no sé qué o más bien un aire ausente
Cuando ya es triste y triste y dulcemente
Digo cuando regresa sola y parda


Cuando ya nadie y nada nos aguarda
Dime por qué tan dulce y tristemente
Viene a apoyar su luz en mí o su frente
Más cuando la nostalgia me acobarda


Viene o se va su paso apenas suena
Siempre me da sin duda tanta pena
Y realmente no sé ni qué la diga


Debo reconocer que es oportuna
Que es bella ya lo dije y con su luna
Y no voy a negar que sea mi amiga

(de A eso de la tarde, 1961)

IV


Canto: aquí te agradezco tu tarea;
Que con su tesonera compañía,
Redondeamos, aquí, nuestra odisea.


Has dicho, bien o mal, lo que sentía
Mi pecho, y lo que el pulso me dictaba;
Y lo que en cada arteria me latía.


Eso que por las sienes me rondaba,
Y me tuvo febril, y apresurado:
La deuda que mi tierra me cobraba:


La que yo ni un minuto había olvidado:
Mas tuve que aguardar que se cumpliera
Mi tiempo, el de cumplir con lo pactado.


Y no dejar que al paso nos saliera,
Puntualísima sombra comedida
Que el campo nos ganara, delantera.


Pero al fin decidimos la partida;
Y si hallamos más de un inconveniente
Lo afrontó nuestra mano, decidida.


Nos asistió la luz con su aliciente.
Por las limpias llanuras galopamos;
Junto a trigales altos, finalmente.


Nos enfrentamos, lindo, con los amos:
Canto, con qué llaneza, las verdades
Que se merecen, francos, les cantamos.


Y si soñamos, fue con realidades.

(de Sueño y retorno de un campesino, 1951)


V


Hay una lluvia un silencio
y todavía hay un álamo
y la palabra madre que se empeña
en remontar los años.


Qué madrugada asoma
con frescor mágico
al solo silbo
de un pájaro.


Lo tengo y no lo tengo
eso sí tan a mano
y es mío en todo caso
el nítido relámpago.

(de Enveses y otros reveses, México, 1981)


VI / Del mapa de mi infancia


Es un verde de campo a flor de trébol
Que no es lo mismo decir de tréboles en flor
Mejor un verdor de lámina y temblor
Y yo parado en medio muchachito feliz


Fue lejos y hace mucho pero heme hoy y allí
Pues estoy recordando echado en la distancia
En una lejanía tal de espacios y de tiempos
Que estoy como el que escucha recostado en el suelo
Un paso de jinetes durante muchas leguas


Y es un verde tan tierno que me parece ver
Que es él que lame la mansedumbre de unas vacas
Y no la lengua de éstas sumergidas en él


Es lejos y hace tiempo pero es un verde fiel

(de Tierra perdida, 1959)


Aquella vez y allá cuando solía

Aquella vez y allá cuando solía

Allá y aquella vez tengo presente
Pero es sólo un recuerdo solamente
Lo que se dice fue quién lo diría

Un tiempo nadie nunca lo sabría
Una vez y un allá que hay en mi frente
Un allá y una vez lejanamente
El entones y el donde que decía

Sucede alguna vez de tal manera
Sucede que sucede entonces era
Allá donde te dije que recuerdo

Sin duda qué sé yo pero es el caso
Que lo tengo presente paso a paso
Donde ay tanta cosa olvido y pierdo.


Allá donde las lagunas son el cielo 

Allá donde las lagunas son el cielo 
Tuve mi vacación de vacas verdes
El viento era un caballo sin escalas
Y yo me le sentaba firme al flete

El sol
Era un melón
La tarde
Una sandía
Y la vida
La vida una pura gana
De morder y morder manzanas

Pero de esto hace mucho tiempo.



Juab Cunha, poeta uruguayo nacido en Sauce de Illescas en 1910.
Inició su actividad literaria en plena adolescencia. Autodidacta, desarrolló parte de su obra con elementos del surrealismo, mezclando estrofas clásicas con un estilo propio que identificó siempre sus versos.
Su amplia obra poética se inició en 1929 con el libro  "El Pájaro que vino de la noche", seguido entre otros de  
"Guardián oscuro" en 1937,.
Falleció en Montevideo en 1985. 

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